05 de juliol, 2019
04 de juny, 2019
Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #45)
Entrada 45.
Los mosquitos son unos cabrones. Unos cabrones de mala especie, buenos para nada. Llevan picándome desde el inicio del viaje. Al principio sus picadas no representaron la más leve molestia, de manera que tuve una desacostumbradamente feliz convivencia con las picadas y los mosquitos que las provocaban. De repente, ésta mañana, todo cambió. Se me han inflado las picadas y me han comenzado a arder cosa mala. Mi cara parecía un mapa. Brazos y piernas estaban tan hinchados que más de uno me ha confundido con el increible Hulk. Aprovechando que ella tenía que ir a la revisión de los 150Km al hospital más cercano, la he acompañado a ver qué podían recetarme para las picadas. Yo, tonto de mí, creía que con una pomadita habría suficiente. Craso error.
El hospital estaba colapsado con las incontables urgencias. Me refiero a colapsado según los estándares gallegos, lo cual significa que hemos tenido que esperar en una sala vacía durante menos de un minuto, hasta que se ha abierto una puerta, ha salido el paciente anterior y una voz ha gritado: "el siguiente".
Ha sido en ese momento cuando un fragmento de mi psique me ha alertado de lo que iba a suceder a continuación. Y he caído en la cuenta de lo estúpido que había sido dejándome arrastrar al hospital sin sopesar siquiera esa posibilidad. Efectivamente. La doctora ha dicho "inyección" ¡Oh, no! ¡Si lo sabía! ¡Lo sabía! ¡¡Haber pillado muerte!!
Pues nada. He tenido que afrontar la circunstancia con energía, valor y toda la dignidad que me permitían mis posaderas descubiertas.
-¿Tienes alergia a algo? -me ha preguntado la enfermera.
¿Por qué me lo preguntaba? ¿Es que había posibilidad de provocarme un shock anafiláctico fatal?
-Esto tal vez duela un poco -ha añadido.
¿¿Pero qué cumbres del dolor iba a alcanzar para recibir tal advertencia por parte de una profesional entrenada para tratar de minimizar los impactos y tranquilizar a los atemorizados pacientes?? ¡Eso sólo podía resultar en una agonía indescriptible, peor que cuando aquellos elefantes me pisotearon por encima de los colchones de fakir!
La enfermera ha procedido al pinchazo cuando yo estaba casi a punto de neutralizarla con una patada voladora y salir huyendo por la ventana. Pero el pinchazo ha sido tan solo un poco molesto y en cuanto al dolor, lo habría sentido mayor al recibir el impacto de una pelota de ping-pong lanzada por un nonagenario.
Mis picadas se han desinflado a la misma velocidad que la sangre abandonaba mi rostro y que el mundo entero se fugaba de mi campo de visión. Me he despertado tendido en la camilla con los pies en alto y la enfermera remojándome el rostro con amor y comprensión. Es una pena que me haya visto en mi momento de mayor vergüenza: tengo una imagen que mantener, de manera que iba a tener que matarla. Y me temo que también debía volar el hospital. No puede haber testigos.
Ahora, después de la masacre, ya estoy algo mejor de las picadas. Se ha rebajado la hinchazón. Lo malo es que el picor sigue. A falta de una solución mejor, ella me ha dado una cremita que podía ayudar a dicho problema, pues se ve que previene contra picores de indeterminada procedencia... en la zona vaginal.
Y así me encuentro ahora, poniéndome en la picadas de los putos mosquitos una cremita diseñada para aliviar los picores en el chocho. Ésta mujer quiere hundirme antes de darme el golpe de gracia.
05 de maig, 2019
09 de febrer, 2019
26 de novembre, 2018
Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #44)
Día 22. Entrada 44.
Hoy hemos entrado en el camino por una población y, caminando por
ella, nos ha dado una sensación extraña, familiar. Diríamos que ya
habíamos pasado antes por allí. Hasta hemos empezado a
reconocerlo:¡coño, pues claro! ¡el muy barcelonés barrio de
Sarrià! ¡También está en Galicia! Lo que pasa es que los gallegos
se olvidaron de poner el acento en todos los carteles. Imagino que
debe ser por la ausencia de acento abierto (`) en los teclados
locales. La cuestión es que hemos celebrado la feliz doble ubicación
del entrañable barrio de clase alta para coger el metro, y en 10
minutos nos hemos plantado en casa, donde hemos pasado la tarde
tranquilamente, viendo la tele, regando las plantas y aprovechando
para recoger el correo atrasado. Después hemos cogido el metro de
vuelta a Sarriá, y a seguir el camino.
Desde luego, qué lejos parecen estar las cosas a veces y qué cerca
que están en realidad.
18 de novembre, 2018
03 de setembre, 2018
01 de maig, 2018
Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #43. Eventualidades de los viajes 8ª y última parte).).
Décimo séptima:
Mujeres. Los recesos
vacacionales son proclives a otro tipo de problemáticas. Se diría
que en temporada alta, las mujeres se vuelven locas: la propia decide
que pasa de tí, mientras que las ajenas empiezan a mirarte de manera
libidinosa y a hacerte propuestas deshonestas de folleteo
desacomplejado.
Yo, para ganar tiempo he optado por la táctica del "si". A
cada propuesta que me llegue, la acepto, y me pongo a satisfacer sin
mas a la fémina en cuestión, porque si no, se acaban acumulando,
formando ruidosos tumultos y así, amigos, no hay manera de salir a
disfrutar de las pirámides.
Después, ya en el hotel, cuando tu mujer te pida el divorcio, yo te
recomiendo continuar con la táctica del “si”. Cada cosa que te
haga ella, la vas respondiendo afirmativamente una y otra vez, una y
otra vez:
-¿Así que quieres el divorcio?
-Si.
-Ya. Lo que aquí pasa en realidad es que te estás viendo con otra,
¿verdad?
-Si.
-¡Ahá! ¡Si ya me lo olía! ¡Se trata de esa mosquita muerta del
departamento comercial con sus contínuas idas y venidas a la máquina
del Nespresso! ¡No, si ya me imaginaba que esos escotazos que me
lleva siempre no eran fruto de la casualidad! ¡Todo forma parte del
plan!
-Si.
-¡Pues que te jodan! ¡Esa tía es una burra, que se va a ir con el
primero que le pase delante conduciendo una moto!
-Si.
-¡Ah, lo admites! ¡Admites que es una fresca, una desvergonzada y
que se va con cualquiera!¡Pues,mira ahora ya es tarde para
arrepentirse! ¡Claramente soy lo mejor a lo que podías aspirar en
vida, y ahora he dejado de estar a tu alcance!
-Si.
-¡Y a decir verdad, no se qué vi en ti! ¡Eres un hijoputa sin
escrúpulos! ¡Un inmaduro! ¡Un bruto sin seso! ¡Un pesimista
patológico incapaz de hacer feliz a una mujer!
-Si.
-...
...y así hasta la saciedad. Si realmente te quiere, llegará un
momento que te pedirá que no la abandones, y tu le responderás que
si, cerrando un círculo vicioso tan aburrido como innecesario. Y si
no te quiere... ¿De verdad pensabas pasar toda la vida junto a un
ser tan despreciable? ¡Ten algo de orgullo, joder!
Décimo octava:
aburrimiento supino. Oh si.
Tarde o temprano lo experimentaréis. De repente, aquél monumento
único en el mundo os parecerá que lo tenéis muy visto. O que os lo
imaginábais mas grande. O no tan roto. Vuestra aventura puede
transformarse en un incordio: todo el día sentados en un incómodo
autocar, acompañados de montones de desconocidos para bajar y pasar
tan solo 15 minutos de vuestra vida en un rincón del mundo, oyendo a
un pavo largando sin pausa acerca de lo que vais a visitar si es que
tiene el tiento de callarse antes de que pasen esos 15 minutos y ya
toque volver al autocar.
Las vacaciones pueden volverse un agobio. De repente, ese monumento
único en el mundo que tanto te emocionaba visitar, te parecerá
insulso y mal cuidado. La playa paradisíaca te parecerá
frustrantemente parecida a Castelldefels, la tribu de indígenas se
te antojará una familia normal disfrazada con taparrabos. Nada te
parecerá auténtico, lo mucho que te ha costado el viaje te vendrá
a la cabeza una y otra vez, y pensarás que te habría valido mas la
pena quedarte en territorio conocido.
No hay que desesperar. El aburrimiento viene y va. Hay que estar
preparado para afrontarlo y tener esperanzas de que la novedad y la
emoción pronto regresarán.
Yo he experimentado ese tipo de aburrimiento cuando huía de la tribu
de los bodrongo: los pigmeos de rabo largo del interior de las selvas
de Gambia, durante la celebración de las bodas de ámbar de su diosa
principal Orotoba, en medio de una lluvia de fuego que solo se
produce una vez cada 10000 años. La misma noche en que las criaturas
de la selva se alzan sobre sus patas traseras y recuperan su
capacidad para hablar con palabras humanas.
El tedio me mataba, y es que tanta persecución y tanto ritual eran
para mi algo ya visto.
Bueno, pues creo que ya he hecho un resumen de todo lo malo que puede
suceder y seguramente acabará sucediendo a lo largo del viaje.
Retomo mi reflexión del principio: ¿Porqué ésta ansia por viajar?
¿A qué responde? ¿Qué nos impulsa ? Pues yo os lo diré: ¡No
importa lo malo que sea ir de viaje, quedarse en casa es
infinitamente peor! ¿Sabeis la de cosas que pueden ocurrir dentro de
casa durante las vacaciones? Yo si. Las he contado. Podría escribir
un libro con todas ellas. Pero eso es algo que dejaré para otro día.
22 d’abril, 2018
23 de febrer, 2018
20 de febrer, 2018
27 de novembre, 2017
26 de juliol, 2017
21 de juliol, 2017
Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #44. eventualidades de los viajes 7ª parte).
Décimo sexta:
ataque de mega-monstruo radioactivo. Los
bichos de tamaño desmesurado que surgen de no se sabe donde y lo
comienzan a destruir todo sin razón alguna suelen ser otro de los
contratiempos habituales que encontraremos en nuestras vacaciones.
Por fortuna, estos seres tienen unos hábitos bastante conocidos y
cierta tendencia a repetirse una y otra vez.
Los mega-monstruos suelen ir hacia las grandes ciudades. Rara vez se
ensañan con pequeñas localidades rurales o bonitos parajes de
interés paisajístico.
Se les suele encontrar principalmente en el mar del japón y en
alguna que otra ocasión se les ha visto atacando la ciudad de Nueva
York.
Lo que nunca hay que hacer ante un mega-mosntruo es correr. ¿Para
qué? Con cada paso él va a avanzar cientos de metros, así que
tenlo claro: si te quiere atrapar, te atrapará. Aunque la verdad es
que no quiere, te lo aseguro. ¿De qué iba a servir un tipo
esmirriado como en un estómago donde caben varios camiones
aparcados? Descuida, no le interesas. Ni te preocupes. Las armas
tampoco le harán gran cosa, como descubrirás en cuanto llegue el
ejército. De manera que guarda el bazooka. La munición no va
barata.
El único punto débil conocido de los mega-monstruos es el amor.
Vereis: como no hay muchos de su especie precisamente, los
mega-monstruos sufren una confusión sexual muy grande. De manera que
juega bien tus cartas de seducción: atrae su mirada, enséñale una
cacha, ponle ojitos tiernos... Y te aseguro que pronto tendrás una
aventura de verano en mayúsculas. Algo verdaderamente digno de
contarse. Eso si: prepara vaselina.
Décimo séptima: Mosquitos, fieras, caníbales. A lo largo de
tus vacaciones muchas son las posibilidades que tienes de encontrar
insectos, animales, personas, monstruos e incluso instituciones
dispuestos a alimentarse de ti. Es muy normal y simplemente hay que
tenerlo presente.
Lleva un buen repelente para cada especie de chupasangres: relec para
los mosquitos, ajo para los vampiros, la cartilla del paro contra los
bancos, tu magnum 45 contra las fieras de dientes grandes...
Aun así, a veces conseguirán atravesar tus defensas y picarte.
Procura no darles la oportunidad de intentarlo de nuevo. Si el
repelente no tuvo éxito, mata.
Una vez muerto el causante, hablemos de la picadura y su tratamiento.
Hay muchas y muy variadas. En tu farmacia te explicarán cual es la
más eficaz para la picadura de un abejorro, la constricción de una
anaconda o la urticante sensación que deja el ver tu pulmón
perforado por el cuerno de un rinoceronte blanco.
Yo, desde mi humilde experiencia, estoy en condiciones de recomendar
SANTOGRIALCÍN-500. Un reactivo magnífico que se dosifica en un copa
de madera y que es muy eficaz: en una ocasión una manada de
cocodrilos se me llevaron una pierna, la mitad de mis tripas y un
buen segmento de mi brazo derecho. Pues me arrastré hasta mi equipo,
me administré el SANTOGRIALCÍN-500 y no vea, oiga. Un alivio
inmediato. Me volvieron a crecer la pierna, el brazo y las tripas
perdidas. Un remedio milagroso de verdad. Eso si, solo está al
alcance de bolsillos muy pudientes y previa receta de un obispo. Para
mi se ha convertido en el remedio ideal. No salga en casa sin él.
10 de juliol, 2017
Continua la campanya de crowdfunding de La Mort Novata:suspensos fatals.
No us oblideu:
Queden molt pocs dies!!
14 de juny, 2017
08 de juny, 2017
27 d’abril, 2017
L'acudit dolent de l'Escolta Invisible
Molt bones. "La Universal" publica avui un especial que no necessàriament tindrà continuitat. L'autor ens ha insistit en que li publiquem un acudit que es va inventar fa un temps i que és més gràfic que verbal. Total, que està que o el publica o rebenta. I com que "la Universal" no es pot permetre que li rebentin els pocs autors que li queden (que es poden comptar amb els dits d'una mà i encara te'n sobren quatre), doncs hem de passar pel tubo. Però li hem fet prometre que, a canvi, les seves publicacions futures tindran acudits de qualitat. A veure si és veritat. Els editors ens disculpem per endavant, ens tapem el nas i declinem tota responsabilitat. Ale, disfruteu si podeu:
19 d’abril, 2017
26 de març, 2017
Relats: "LATAS", per escoltainvisible
LATAS
El mundo volvió a creer en los milagros.
Hacia el final de la segunda década de los dos miles, acercándonos ya al 2020, el duelo insensato que habían mantenido las dos superpotencias mundiales a lo largo de la guerra fría, un conflicto que el mundo creía felizmente superado, regresó de repente.
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