26 de març, 2017

Relats: "LATAS", per escoltainvisible

LATAS

El mundo volvió a creer en los milagros.

Hacia el final de la segunda década de los dos miles, acercándonos ya al 2020, el duelo insensato que habían mantenido las dos superpotencias mundiales a lo largo de la guerra fría, un conflicto que el mundo creía felizmente superado, regresó de repente.



16 de març, 2017

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #43. eventualidades de los viajes 6ª parte).

Décimo cuarta: Portal dimensional. Con no mucha frecuencia, si bien más veces de lo que a uno le gustaría, se puede uno topar con un pliegue dimensional que le catapulte a un lugar totalmente distinto. Un mundo que ni siquiera se rija por las mismas leyes que el nuestro. El pliegue puede esconderse en cualquier lugar: en un túnel en el tren, en un armario en el ático de casa de tu abuela, en las oficinas de MEMORY CALL, en la entrada de la cueva del terror de un parque de atracciones... En el sitio mas inesperado te puedes encontrar catapultado a un mundo fantástico, lleno de seres extraños...
Pero no te preocupes, seguro que hay un tipejo bajito y medio calvo que te convierte en... qué se yo... un bárbaro, un arquero, un acrobata, un mago... ¿Quizá un caballero?

Cuando te encuentres en ésta situación, los planes vacacionales pueden llegar a cambiar bastante. La emoción de las vacaciones pasará a ser conseguir el billete de vuelta. Lo bueno es que, como el tiempo funciona de manera diferente en otros mundos, a tu regreso todo seguirá igual y podrás optar por continuar tus vacaciones con total normalidad... O hacer una suave reentrée antes de volver al trabajo.
 
Décimo quinta: especialidades repugnantes. Yo soy del parecer que en los lugares que visites, has de comer las especialidades locales, si bien es cierto que algunas de ellas pueden poner seriamente a prueba nuestra capacidad para potar.
No pocas veces me he visto en la tesitura de comer cosas extrañas a nuestra cocina. Me han ofrecido arañas, medusas, ciempies y hasta una vez, un rábano.
Ciertas culturas se toman como un insulto menospreciar sus manjares, por lo que yo recomiendo tragar lo que sea haciendo de tripas corazón, sin pestañear. Y, al acabar, sonreir. En según qué países, eructar como si trataras de tirar abajo una pared también ayuda.
Solo una vez fui absolutamente incapaz de comerme lo que me habían preparado con todo su amor. Sobre una masa de menudillos putrefactos habían puesto carcasas de escarabajo pelotero rellenas de puré de lombriz y chinches. La verdad es que como degustación se mostraba interesante, aunque he comido cosas peores. Pero fue entonces cuando le dieron el toque que dejó el plato por completo incomestible. Un pinche extrajo un bote de ketchup y sirvió un chorreón por encima de toda la bandeja. ¡¡¡PUAAAAAJ!!! ¡Odio el ketchup! ¡No puedo imaginar abominación más grande sobre la tierra!
Tuve que marcharme. Se sintieron profundamente ofendidos y me querían linchar. Pero en cuanto me cargué a su jefe y violé a tres de sus mujeres cambiaron de opinión. En lugar de lincharme por desagradecido, decidieron que lo mejor sería lincharme por asesino, violador, exhibicionista y pervertido.

04 de desembre, 2016

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #43) (eventualidades de los viajes, 5ªparte.

Décimo segunda: Conflictos armados. Amigos, en el tiempo que vivimos, si antes de viajar no nos informamos convenientemente de los conflictos, durmientes o despiertos, que sacuden el lugar a visitar, estaremos cometiendo una gran irresponsabilidad.
Afortunadamente, internet nos concede un acceso sencillo y actualizado de la realidad de cada zona. Allí tendremos que buscar toda la información disponible acerca del uniforme, armamento, mandos, ideología y táctica de cada bando.
Dentro de nuestro equipaje meteremos los uniformes correspondientes a cada uno de los bandos que vayamos a poder encontrar. Al llegar a la zona, nos pondremos en contacto con el primer grupo. Aconsejo efectuar algunos disparos a la facción contraria, para demostrar que estais efectivamente de su lado.
Lo complicado es el siguiente paso, que se tendrá que dar cuando vuestro itinerario marcado os obligue a entrar en territorio de la facción contraria. Hay que encontrar un momento para vestirse con el segundo set de uniforme y armamento y tratar de convencer a los luchadores del segundo grupo de que ahora estais con ellos. De nuevo, unos cuantos tiros hacia los que hasta un momento antes eran vuestros compañeros, debería ayudar.
De ésta manera deberíais ser capaces de ir de un lado al otro sin que una guerrilla estúpida os impida disfrutar de vuestro merecido e idílico viaje.
Intuyo la pregunta: ¿Y qué ocurre si os coge el grupo que no toca con el uniforme equivocado? ¡Pues que os harán prisioneros, claro! ¿Y qué? ¿Para qué estábais viajando en primer lugar? ¿No queríais aventuras, emociones y salir de la rutina? ¿No era ese el motivo de vuestras vacaciones? ¡Pues a disfrutar, leches!


Décimo tercera: Diarrea del viajero. Chavales... No importa lo que diga yo aquí. Ningún consejo que yo de, podrá salvaros cuando se aproxime el cruel retortijón.
Aparecerá cuando menos oportuno sea: cuando estéis hacinados en un vehículo tercermundista y mugriento, rodeado de lugareños; cuando el escusado más próximo se encuentre a 90 Km; cuando vuestro ojete irritado aún se encuentre dolorido del último apretón...
¡Entonces será cuando, a traición y con alevosía, se abrirán las compuertas del torrente marrón! ¡Y la tripa se inflará hasta proporciones nunca vistas! ¡Y provocará un agudo dolor que retumbará por tu interior desde el páncreas al duodeno! ¡Y tu vientre globificado destruirá el botón del pantalón y también el cinturón! ¡Y comenzará poco a poco a desinflarse! ¡Y las nalgas del destino se abrirán! ¡Y una riada de caca fluida manará de tus posaderas manchándolo todo a su paso! ¡Y los calzoncillos reventarán! ¡Y los pantalones se oscurecerán! ¡Y la mierda salpicará a todos los que se hallen detrás, sumiéndolos en el asombro, el asco y la indignidad! ¡Y recordarás que nunca debiste pedir ración doble en la cena de anoche! ¡Y sabrás que no debiste renunciar a traerte el FORTASEC! ¡Y caerás de rodillas, avergonzado, dolorido y pidiendo perdón! ¡Y en verdad sabrás que te tocó a ti, que nunca debiste desafiar las leyes de la buena digestión, y que por ello fuiste castigado por LA MALDICIÓN DE LA DIARREA DEL VIAJERO!

04 de juny, 2016

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #43) (eventualidades de los viajes 4ª parte).

Décima: terremotos, maremotos, huracanes o volcanes. No falla. Allí donde yo voy, siempre se presenta uno de estos inconvenientes del viaje que acaban alterando ese bello paisaje que tantas ganas tenías de fotografiar.
Los terremotos no son un gran obstáculo. Cualquiera que tenga un sobrino muy movido, sabrá de lo que hablo. Un terremoto de 7 en la escala de Richter equivale al berrinche que se lleva si en navidad olvidas regalarle la playstation “ultimate definitiva de verdad de la buena que si que si y si no que me muera aquí mismito” version.
Para los tsunamis, nada como una buena tabla de surf. La mayor ola es la única buena. Lo demás es de mariquitas.
Los volcanes pueden estar muy calientes, cierto, pero nada que no haya podido experimentar cualquiera que estuviera de servicio en el delta del Mekong en 1972, cuando la aviación llenaba la selva con napalm. Además, a la mayoría de los turistas os gusta poneros al sol para pasar calor como unos capullos, eh, pillines? Pues en ningún lugar va a hacer mas calor que bajo las cenizas de un volcan en erupción. De manera que no os pongais tiquismiquis, poneros mejor el bikini, preparad un cocktail de fantasía y a disfrutar! Eso si, procurad que el cocktail tenga sombrilla. La ceniza volcánica le deja un regusto horrible.
Décimo primera: Abducciones extraterrestres. Esta es la incidencia vacacional más impredecible de todas, si bien puedo asegurar que suele producirse cuando menos te lo esperas. O sea: procurad tener siempre en mente esta posibilidad. Si lo esperais, tal vez no se produzca.
En todo caso, cuando sí se produzca, os informo de como será: estareis en una carretera solitaria, de noche. En coche o sin él. La radio del coche, el motor o cualquier otro tipo de máquina se parará como por arte de magia. Luego aparecerá un misterioso foco de luz y tu, tus acompañantes y tu vehiculo experimentareis una sensación de ingravidez.
Lo primero que debeis hacer cuando esteis a bordo de la nave es preguntar la procedencia del invasor. Es muy importante saber con quien estais hablando y no perder ocasión para hacerle la pelota. Hay dos grandes grupos de extraterrestres: los cabezones y los repugnantes. La mayoría de los cabezones vereis que provienen de alfa-centauri. Es normal, ya que son vecinos nuestros.
Algunos otros proceden de la nebulosa shop'ernakuhn (o algo así). No debeis confundirlos. Es muy importante ya que se odian bastante. Por lo visto el alfa-centauri FC ganó la liga pasada con bastantes malas artes la pasada temporada y los shop'ernakuhn aún no se lo han perdonado.
Bien. Con el debido peloteo, tendríais que ser capaces de llevar la conversación al tema que mas les distrae. El futbol, por supuesto. Cuando hayais logrado crear la adecuada atmosfera de intimidad y compadreo, podreis convencerles de cualquier cosa. Vereis, aunque parezcan una civilización la mar de avanzada y tecnificada, tanto los cabezones como los repugnantes están constantemente buscando excusas para el escaqueo. Yo me libré de ellos convenciendoles de que la especie dominante del planeta tierra eran las sardinas en escabeche. De manera que despues de volver a juntar todos los pedazos de mi cuerpo que tenían ordenadamente diseminados en la mesa de exploración, me devolcieron a mi planeta sano y salvo. El único reucerdo que guardo de ellos es una especie de rubí brillante que me pusieron en el cogote, que brilla con luz propia y que a veces hace "pip".

06 de febrer, 2016

Relats: "Luchadora" part 2 (i última), per escoltainvisible

A los pocos días entraba en casa de un perfecto desconocido para realizar la que iba a ser mi primera experiencia de lucha casera propiamente dicha. Era un muchacho que tendría a lo sumo dos o tres años más que yo, bastante alto y de pelo rizado, aunque corto en la nuca y en los laterales de la cabeza. Era muy majo y hospitalario: no dejó de hacer bromas todo el rato y me ofreció algo de beber. Se notaba que quería que me encontrara a gusto, cosa que agradecí, pues estaba algo tensa. Se llamaba Marcel. Hablamos un poco. Le expliqué que era primeriza en ésto y que no debía esperar mucho de mi. Estuvo encantado. Para él no suponía la primera vez del todo, aunque sí con una desconocida. Había luchado contra amigas suyas que no acababan de entender su extraña afición. Le dije que por mi parte no había problema. Yo si le entendía. Poco mas dijimos: había llegado el momento.

Marcel tenía el comedor preparado: disponíamos de un espacio muy amplio para pelear. Marcel se había pasado la mañana apartando muebles y había cubierto el suelo de colchones y mantas. Se lo había currado mucho: realmente allí había alguien que tenía al menos tantas ganas de combatir como yo misma.

Me propuso ir a una habitación para cambiarme si prefería, pero rehusé: al fin y al cabo había venido con todo lo que hacía falta puesto. Me despojé de la camiseta y los pantalones: debajo llevaba un sostén de deporte negro y unas bragas a rayas azules que no entrarían dentro de mi concepción de "ropa interior sexy" pero que eran muy cómodas y sufridas.

-¡Uau! -se le escapó a él, celebrando la contemplación de mi cuerpo y demostrando una vez más que los ojos de los tíos nunca se fijan en la ropa interior.

12 de gener, 2016

Relats: Luchadora (part 1), per escoltainvisible


No se si lo conocéis, es un juego que tiene el éxito asegurado en cualquier convención en la que se reúna una buena manada de chicos y chicas de entre 16 y 25 años... O en cualquier otro ambiente joven donde abunde la soltería. Se separa a varones y féminas en dos grupos de tamaño similar. A cada uno de ellos se les otorga un número y a cada una de ellas, una letra. Si no os gusta lo de los números y las letras también pueden usarse los nombres, pero entonces hay que asegurarse de que los participantes conocen los nombres de todos sus compañeros.

Ambos grupos forman un corro, intercalándose unos con otras excepto una persona escogida al azar, que se queda en medio. El juego comienza cuando la persona del centro llama a dos jugadores (o grita un número y una letra), que rápidamente se levantan y corren hacia el centro. Uno de ellos tiene el peregrino objetivo de darle un besito -en la mejilla, en principio- a la persona central. El otro, del sexo opuesto, tiene que tratar de impedirlo... por todos los medios a su alcance. Se considera que gana el segundo cuando consiga plantar otro beso -en la cara, de nuevo- al primero. Bueno, primera.

Ni que decir tiene que el juego es muy, muy bruto. Está prohibido pegarse, claro, pero la inexistencia de mayores reglas represoras hace que a lo largo del juego uno sea testigo de luchas encarnizadas y primigenias: persecuciones, inmovilizaciones, fugas, y mas de un severo batacazo se escapa siempre...

Por lo general suelen vencer los chicos. Y además suelen hacerlo con grandes alardes de superioridad física. Las victorias de las chicas, en cambio, suelen ser de otra índole: las hay que, con astucia y agilidad, son capaces de robar el beso antes de que los otros se den cuenta; hay algunas lo suficientemente rápidas (o pillan a sus contrincantes lo suficientemente empanaos) como para llegar al centro antes de que sus contrapartidas levanten siquiera el culo del suelo; y también hay unas pocas, las menos, que son capaces de imponerse en el plano físico.

Yo soy una de ellas.

03 de desembre, 2015

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #43) (eventualidades de los viajes 3ª parte).

 Octava: policías. Las más diversas razones suelen llevar a los agentes de “la ley” a tocar las pelotas al sufrido viajero. Igual les molesta que lleves un pasaporte que no te pertenece, como les da por registrarte la maleta y confiscarte esa marihuana de primera que tanto te costó, o te impiden cruzar el arco de seguridad llevando tu inocente machete, tu magnum o el Kalashnikov.

En ocasiones se pondrán algo menos quisquillosos si aflojas la mosca, aunque yo, la verdad, prefiero cogerlos por el pescuezo y meterlos dentro del aparato de rayos X, que como todo el mundo sabe, son radiactivos y te fríen el cerebro. Si lo haces con rapidez y disimulo, podrás pasar el control de seguridad sin que nadie se de cuenta.

Novena: accidentes. Amigos, los desastres aéreos, terrestres y marítimos ocurren. Es una gran verdad. Así que cuando alguien intente convenceros de que no tenéis nada que temer al subir a un vehículo, desconfiad: en realidad no os quiere, y espera que os muráis para quedarse con la herencia.

Yo de vosotros cogería a ese alguien, lo ataría y amordazaría, lo metería en un saco y lo tiraría en la cuneta. Algún sopapo extra nunca está de más.

La cuestión no es si va a producirse un accidente, sino cuando. Las leyes de la probabilidad y la estadística están ahí para usarlas. Si se conoce que un 0.001% de los vuelos se estrellan, entonces procurad estar dentro del 99.999% restante.

Cada vez que se produce un accidente, el contador de probabilidades vuelve a ponerse a 0. ¡Si coges el avión al día siguiente en que otro se la pegó, las probabilidades de que le pase algo a tu aparato serán casi nulas!

Entonces, todo se reduce a saber cuando se la va a pegar un avión, ¿no? Bueno, pues te daré una pista: no hay que esperar. Si no quieres sufrir un accidente, provoca uno tu mismo el día anterior.

27 de juliol, 2015

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #43) (eventualidades de los viajes 2ª parte).

Quinta: atracos a mano armada. Cuando los cacos pasan al siguiente nivel y van armados, lo primero que hago es repasar su arsenal en el catálogo de mi mente. Entonces yo saco el mío y empieza el tiroteo. No suele durar más de 20 minutos, pasados los cuales, si veo que los asaltantes llevaban algún elemento digno de figurar en mi colección, me lo agencio.

Sexta: secuestros. Son siempre un contratiempo que puede llegar a hacerte perder alguna conexión. Recuerda que un secuestrador siempre quiere dinero. Siempre hay que llevar un fajo de billetes o dos a mano para hacer el trámite lo más rápido posible. Para eso, tener contactos en el tráfico de drogas, de órganos, de armas o de pipas saladas, ayuda bastante. También el haberse fraguado una cierta reputación en dichos ambientillos.

Séptima: terroristas. Los reconocereis facilmente: uniformes militares, armamento como para conquistar un país pequeño, mucha mala leche y tendencia insana a destruirlo todo, incluyendo vehículos, personas, sus propios compañeros y, lo peor de todo: mi pasaporte.
Contra un ataque terrorista, lo que hay que hacer es no perder la calma. Nada hay que altere más a un terrorista como comprobar que sus acciones no consiguen su objetivo primordial: despertar el terror. Y entonces es cuando empiezan a cometer errores: en cuanto el uso de granadas, bombas, metralletas y subfusiles deja de tener efecto, entonces intentan razonar. Y ahí, seguro que les pillas.

27 de maig, 2015

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #43) (1ª parte).

Entrada 43. 

¿Porqué nos gustará tanto viajar? Viajar es terrible. ¿Sabeis cuantas cosas pueden ocurrir durante un viaje? Yo sí. Las he contado. Es más: las he experimentado. Todas. Dejad que os cuente tan solo las más importantes:
La primera: el stress. Vas siempre con stress. Estás pendiente del reloj porque siempre hay un horario que cumplir, un tren que coger o un vuelo que perder.
Segunda: pérdida de equipaje. Esto quizá sea lo de menos. Yo viajo con varios seguros e intento no separarme de mis cosas. Y si todo falla, cojo al empleado del aeropuerto y le encañono con la magnum en el agujero derecho de la nariz. Os aseguro que el tipo suele volverse muy colaborativo.


Tercera: overbooking. Si no tienes prisa, esto puede convertirse más en una ventaja que en un inconveniente: te alojan en un hotel mejor, vuelas en primera, te dan dinero... Si tienes prisa, siempre se puede aplicar la misma solución que al problema anterior. También suele ir bien en este caso...

Cuarta: hurtos. No comprendo la extraña razón que impulsa a tantos amigos de lo ajeno a hacer de los turistas sus víctimas. Contra eso, nada como unos buenos reflejos de combate. Cualquiera que se aproxime a menos de un metro de mi espacio vital, sufre automáticamente una luxación traumática y terriblemente dolorosa que le deja el miembro inútil durante no menos de 48 horas.