16 de març, 2017

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #43. eventualidades de los viajes 6ª parte).

Décimo cuarta: Portal dimensional. Con no mucha frecuencia, si bien más veces de lo que a uno le gustaría, se puede uno topar con un pliegue dimensional que le catapulte a un lugar totalmente distinto. Un mundo que ni siquiera se rija por las mismas leyes que el nuestro. El pliegue puede esconderse en cualquier lugar: en un túnel en el tren, en un armario en el ático de casa de tu abuela, en las oficinas de MEMORY CALL, en la entrada de la cueva del terror de un parque de atracciones... En el sitio mas inesperado te puedes encontrar catapultado a un mundo fantástico, lleno de seres extraños...
Pero no te preocupes, seguro que hay un tipejo bajito y medio calvo que te convierte en... qué se yo... un bárbaro, un arquero, un acrobata, un mago... ¿Quizá un caballero?

Cuando te encuentres en ésta situación, los planes vacacionales pueden llegar a cambiar bastante. La emoción de las vacaciones pasará a ser conseguir el billete de vuelta. Lo bueno es que, como el tiempo funciona de manera diferente en otros mundos, a tu regreso todo seguirá igual y podrás optar por continuar tus vacaciones con total normalidad... O hacer una suave reentrée antes de volver al trabajo.
 
Décimo quinta: especialidades repugnantes. Yo soy del parecer que en los lugares que visites, has de comer las especialidades locales, si bien es cierto que algunas de ellas pueden poner seriamente a prueba nuestra capacidad para potar.
No pocas veces me he visto en la tesitura de comer cosas extrañas a nuestra cocina. Me han ofrecido arañas, medusas, ciempies y hasta una vez, un rábano.
Ciertas culturas se toman como un insulto menospreciar sus manjares, por lo que yo recomiendo tragar lo que sea haciendo de tripas corazón, sin pestañear. Y, al acabar, sonreir. En según qué países, eructar como si trataras de tirar abajo una pared también ayuda.
Solo una vez fui absolutamente incapaz de comerme lo que me habían preparado con todo su amor. Sobre una masa de menudillos putrefactos habían puesto carcasas de escarabajo pelotero rellenas de puré de lombriz y chinches. La verdad es que como degustación se mostraba interesante, aunque he comido cosas peores. Pero fue entonces cuando le dieron el toque que dejó el plato por completo incomestible. Un pinche extrajo un bote de ketchup y sirvió un chorreón por encima de toda la bandeja. ¡¡¡PUAAAAAJ!!! ¡Odio el ketchup! ¡No puedo imaginar abominación más grande sobre la tierra!
Tuve que marcharme. Se sintieron profundamente ofendidos y me querían linchar. Pero en cuanto me cargué a su jefe y violé a tres de sus mujeres cambiaron de opinión. En lugar de lincharme por desagradecido, decidieron que lo mejor sería lincharme por asesino, violador, exhibicionista y pervertido.