Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Diario de jack murphy. Mostrar tots els missatges
Es mostren els missatges amb l'etiqueta de comentaris Diario de jack murphy. Mostrar tots els missatges

21 de desembre, 2022

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #57).

Entrada 57

Nos hemos internado con cautela por las calles de Santiago de Compostela con las armas prestas. Todo estaba tranquilo, extrañamente tranquilo. Pero alguien con mi experiencia sabe que solo hace falta un segundo para que se desate el infierno. Y sé de lo que hablo: yo mismo lo he desatado unas cuantas veces.

De camino a la plaza del Obradoiro hemos pasado por delante de algunos restaurantes. Al pasar, un simpático señor con gorro de cocinero nos ha ofrecido el Pulpo A Feira que nos mostraba en un plato.

-¿Pulpo a Feira? -he dicho yo- No, gracias: he oído que el bueno bueno de verdad sólo se come en A Coruña.

Se ha hecho el silencio...

...y se ha desatado el infierno.

Con la cara congestionada, el simpático cocinero ha sacado un lanzamisiles portátil de repetición y al grito de “¡HEREXEEEES!” ha comenzado a disparar. Hemos huido de él, deteniéndonos ocasionalmente a devolver el fuego. Pero ya era demasiado tarde. Todo Santiago salía a disparar por la afrenta al orgullo Pulpeiro.

Desde los balcones nos tiraban de todo: granadas, ladrillos, planchas, barrenos de dinamita, una jaula con un loro, un televisor Telefunken PAL color de esos de tubo, agujas de hacer calceta, pollos de goma, chicles con polonio...

En el suelo teníamos que sortear minas, tachuelas, fuego de mortero, zanjas con víboras, manos de los zombies que surgían a nuestro paso, charcos de ácido...

El ambiente estaba tan cargado con balas de diversos calibres que se le haría irrespirable a cualquiera que no estuviera acostumbrado a masticar plomo.

He mirado atrás. Nos perseguía Santiago de Compostela en pleno, con todo su armamento y mala leche: a la cabeza iba el cocinero de la cara congestionada blandiendo dos cuchillos pulpeiros de grandes dimensiones; por detrás venían tipos disparando bazookas de forma indiscriminada; gaiteros tocando muñeiras; turistas disparando armas de fuego, lanzando hachas y explosivo C4; perros lanzando espumarajos por la boca con los dientes marfileños al descubierto; carros de combate disparando obuses a diestro y siniestro; palomas en vuelo rasante con navajas afiladas en las patas; drones provistos de rayos laser; dinosarios mostrando toda su dentición y dando muestras de mucha hambre; una niña que controlaba a varios Decepticons (Transformers de los malos, vamos) con un control remoto; una figura encapuchada y de aspecto pálido que blandía una guadaña; un tipo calvo y de color morado con un guantelete con cinco gemas muy chulas...


Con gran esfuerzo y no pocas bajas (de material, mayormente) nos hemos abierto paso entre las patrullas que defendían la plaza del Obradoiro. Era el esfuerzo final. Se ha puesto a llover. Llovían bombas, misiles, napalm, sangre, fuego, lágrimas, maldiciones, insultos, otro pollo de goma... ¡Si fuera malpensado, hubiera dicho que tenían algo personal contra nosotros! ¡Qué poco profesional!

Per pese a lo delicadillo de la situación, con un par de tiros bien colocados, varias granadas con efecto, un apuñalamiento triple, una patada en las gónadas, un atrapamiento de misil con los dientes y un escupitajo explosivo, hemos logrado cruzar el umbral de la catedral de Santiago.

Con una gran protesta colectiva, un "¡Jolines, ahora que casi los teníamos!", el ejército perseguidor ha roto filas y cada cual se ha pirado a su casa. El cocinero congestionado ha sido el último. A la voz de “¡el Pulpo a Feira que dan en a Coruña es mejor que o minho por mis cojones, vamos! Después nos ha dirigido un gesto obsceno y, él también, se ha pirado por fin.

Cansados, sanguinolentos, destrozados, con algunos miembros colgando y otros que ya se habían caído, nos hemos arrastrado hasta la capilla mayor. La verdad es que ha sido llegar, y besarlo.

¡Si! ¡Lo hemos logrado! ¡Hemos culminado el camino! Ahora sí que creo que, definitivamente, éste es el fin del diario. Con todas nuestras muchas heridas, balazos, tajos, piernas amputadas, no debemos hacernos muchas esperanzas de ver el nuevo día, pero por lo menos hemos conseguido cumplir el objetivo principal de estas tan merecidas como necesarias y saludables vacaciones. Una experiencia que no podemos dejar de recomendar, la verdad.

Eso sí: tal vez los que vayan despues de nosotros vayan a encontrar el paisaje un poco cambiado. La misma Plaza del Obradoiro, por ejemplo, tras la batalla está llena de cráteres, cuerpos exánimes, restos de armamento, viudas dolientes depositando flores, trozos de Pulpo a Feira de calidad dudosilla...

10 de juny, 2022

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #56).

Entrada 56

Hoy, que ya llegábamos a Santiago (la ciudad), hemos encontrado un bastón de caminante ahí, abandonado en el margen ¿Quien puede haberlo dejado? Después de pensarlo un rato, solo he podido encontrar una razón lógica: ¡Es el bastón del mismísimo Santiago (el apostol)! Ojo, que no digo que hayamos sido testigos de un milagro tipo: “de-repente-el-santo-hace-aparecer-el-bastón-como-recompensa-ante-nuestro-esfuerzo-caminante”, no. Más bien creo que debió dejárselo ahí, y comenzaron a pasar los días, los meses, los años... y finalmente los siglos. La verdad es que para tener cerca de 2000 años es un bastón que se conserva bastante bien. No va mal. Tras tantos días caminando, está bien tener un apoyo que permita aliviar un tanto las rodillas.

Después he pensado, calla, que igual ni siquiera era de Santiago (el apóstol). Quizá a Santiago (el apóstol) se lo dio un colega: “Mira, tío: si vas a caminar mucho, lleva éste palo. Es un recuerdo de familia”. Espera... ¿El colega del apóstol? ¿Recuerdo de família? A ver si no va a ser...

Pues si. Lo era. Por fin, al entrar a la entrada de Santiago (la ciudad), una guardia de carros blindados y soldados con aspecto de muy mala leche nos han dado el alto.

“¿Eres Jack Murphy?” me ha preguntado el cabecilla. Y yo, no poco orgulloso de que mi fama me preceda, he respondido: “¡por supuesto
!”.

Y como 50 cañones de subfusiles y una cantidad igual de cañones de tanque han apuntado hacia mi nariz, a la voz de “¡Arriba las manos!”.

Y yo, obediente, he levantado las manos. Y en una de ellas llevaba el bastón. De repente, todos los enemigos, tanques incluidos, se han alzado por los aires. ¡El bastón de la familia del colega de Santiago (el apóstol) mola cantidad!

Hemos entrado en Santiago (la ciudad) caminando tan panchos entre los militares que levitaban.


17 de març, 2022

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #54).

Entrada 54.

Algo está ocurriendo que no había previsto.

Ella ya no me desprecia como antes. No se levanta de repente de allí donde esté y comienza a patearme la cabeza sin razón aparente. Ha dejado de soltarme sopapos revientacráneos. Ya no me lanza por los ojos rayos de desprecio capaces de quemar el alma o incluso cortar vigas metálicas. Casí podría asegurar que me acepta. Es más: ¡puede que haya comenzado a gustarle estar a mi lado!

¿¿Que está pasando?? Estoy preparado para cualquier adversidad, ¿pero ésto? No estoy acostumbrado y me estoy estresando. ¡Quiero que vuelva la normalidad!

He visto como mira al resto de los peregrinos. Diría que les profesa el mismo odio y la misma inquina que antes solo guardaba para mí. ¿Qué estoy haciendo bien, mujer? ¿Porque me premias de esta manera? ¿Se ha acabado lo nuestro, acaso? ¿Es que ya no me odias?

¿Qué debo hacer? ¡Dios mío, dímelo! ¿Qué debo hacer?

23 de desembre, 2021

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #53).

Dia 29.

Entrada 53.

Hoy se ha producido un movimiento telúrico importante. Ha sido cuando ella y yo hemos empezado a discutir acerca de si reservar plaza en el tren de vuelta o esperar a que lleguemos.

Yo era del parecer que podríamos esperar. No porque pensara que vayamos a encontrar sitio en el tren, sino porque, para asegurarnos de entrar en él, resultará mas sencillo suplantar a dos peregrinos que haya por la estación.

Ella no. Erre que erre: a reservar por teléfono.

Hemos tenido por fin la discusión que no habíamos tenido en todo el viaje. El epicentro del terremoto del que hablaba, estaba en el lugar de donde nos encontrábamos. El hotel y todo lo que había a 2Km a la redonda se han desmoronado a nuestro alrededor. Nos han sepultado los escombros. Hasta que vengan con perros a rescatarnos, me temo que se haya acabado el diario.



 

20 de novembre, 2021

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #52).

 Entrada 52

He encontrado un arma perfecta para neutralizar la amenaza constante que supone tener a mi señora cerca. Los OREOS (O hórreos o como sea que se llamen en galego). Su presencia me ha recordado al anuncio que se hizo por la tele de éstos típicos graneros gallegos que se abren por la mitad y tienen nata enmedio.

Total, que cada vez que veo uno, me acuerdo del anuncio y canto la dichosa tonadilla: “Hooo-rreee-oo-ó... Hoorreeó, horreó, horreó”.

Ya he conseguido que la canción se le pegue. Yo creo que si la canta un par de ves mas, lograré que le explote la cabeza y quedaré a salvo y sin peligro de divorcio.

 



23 de juliol, 2021

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (Entrada #51)

 Entrada 51.

Por la tarde hemos salido a pasear. Hay que reconocer que una vez ya te has habituado a ver formosas jovencitas remojándose, contorneándose y comiéndose la boca ocasionalmente, Lavacoches es un lugar de lo más anodino. Tras pasar parte de la tarde en un bar, hemos estado paseando por los alrededores, disfrutando del sol ya bajo.

De repente, un perrazo ha surgido en lo alto de una valla elevada y ha empezado a ladrar cogiéndonos por sorpresa. No me gusta que me cojan por sorpresa, de manera que he rodado por el suelo mientras desenfundaba mi U-ZI, y acto seguido he empezado a disparar. No he parado hasta vaciar tres cargadores. Sin embargo el perro ha esquivado todas las balas. Un verdadero profesional digno de papel propio en Matrix.

Extrañamente, al perro no le ha dado por saltar la valla, que le quedaba más bien baja, lo cual no hacía de sus ladridos más que amenazas vacías. Nos hemos alejado con sus ladridos perdiendo fuerza detrás nuestro.

Tenía que haber sospechado su próximo movimiento. Efectivamente. El perrazo ha aprovechado para saltar en cuanto le hemos dado la espalda y, simulando un ladrido cada vez más lejano, nos ha atacado por la espalda, consiguiendo nuevamente el factor sorpresa. Me ha cogido por un pie. He oido mis huesos astillarse. Seguro que me lo tendrán que amputar. Otra vez.

He visto que contra el perro profesional no valdría la pena luchar cara a cara. He lanzado una bomba de humo. Hemos aprovechado la confusión para huir. Ella, por pies. Yo, por pie y muñón.

Justo antes de la aparición del perro profesional, habíamos estado observando la gran cantidad de perros, perritos y perrotes que tienen en las propiedades. La mayor parte de ellos te ladran. Otros, lo único que hacen es mirarte al pasar (a éstos últimos seguro que les han hecho fijos). Me pregunto porqué los dueños de los perros mantienen en éste lugar a tantas y tan ruidosas mascotas. Y entonces todo se ha hecho claro como el agua: cuando de repente, de cada una de las casas de los alrededores se han abierto las puertas y, uno tras otro, todos los perros de la zona han salido sin dejar de ladrar y han formado una jauría que ha formado, amenazadora, delante nuestro.

Ya está. Ya lo se. Los dueños de los perros ODIAN a los peregrinos. Llegada cierta hora sueltan los animales para que acaben con todos aquellos que aún no se han retirado a sus albergues. Y ahora nos tocaba a nosotros. Perros de todos los tamaños, razas y colores formaban una densa barrera ante nosotros. Todos mostraban los colmillos, gruñendo con cara de pocos amigos, los ojos inyectados en sangre, fijos en nosotros. ¿Cuantos había en total? Imposible saberlo. Entre 150 y 300, según la guardia urbana. Si me preguntais a mi, diría que habían 5000.

Cualquiera habría dicho que dos inocentes ex-miembros de varios cuerpos secretos, curtidos en 100 guerras, no tendríamos nada que hacer ante semejante reunión de colmillos salvajes...

Pues tendrían razón.

Los perros nos han estado persiguiendo durante un par de kilometros. Luego nos han interceptado, se ha formado la típica nube de humo que oculta un confuso tumulto en cualquier cómic o dibujo animado que se precie. Hemos peleado contra los canes como posesos.

Pos eso: que nos han destrozado, se han comido nuestras entrañas, han roído nuestros huesos y se han peío después, los muy guarros. Nos espera un futuro de abonar los árboles del pueblo. Bueno éste solo puede ser el fin del diario.

10 d’abril, 2021

Diario de Jack Murphy (El de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (Entrada #50)


 Dia 28


Entrada 50.

Me sorprenden constantemente los topónimos locales. El otro día pasamos, durante una misma etapa por pueblos como “LAMEIROS”. Claro, desprevenidos como estábamos, nos tomamos el cartel a la entrada del pueblo como una voz imperativa en gallego, de manera que nos desnudamos ambos y empezamos a lamernos todo el cuerpo, no fuera a mosquearse el personal. Yo, con las costumbres locales, todo el respeto del mundo, oiga. Después, con sus vidas, ya hablaremos.

Algo más tarde llegamos al siguiente, “LIGONDE”, cuyo nombre ya te da una idea del talante de sus habitantes. Tan solo me quedaba una incógnita: ¿ligón de qué? ¿De playa? ¿De piscina? ¿De pueblo? ¿De feria? La verdad es que el suspense no me dejaba vivir. Y siempre que eso me ocurre, tengo que incendiar algo. Ya no busquéis LIGONDE en el mapa. Ahora solo encontrareis restos carbonizados.

Al poco hemos entrado en otro pueblo: un bonito lugar donde las peregrinas del camino se quitan la ropa para dejarse chupetear por el viajero masculino, como bien se indica en el letrero de la entrada: “LAMELAS”.

Lástima de estar viajando con la parienta. A la que mi obediente lengua ha salido de la boca, una patada voladora que tumbaría un elefante ha surgido de la nada, proyectándome 5m en lo alto. A continuación, a las chicas lamibles les ha venido un hostión de mano abierta (en circunstancias especiales, a mi señora se le dilata la mano como al doble o triple de su tamaño habitual) que las ha vuelto del revés.

Tras un improvisado vendaje para conservar juntas las cuatro partes de mi segmentado cráneo, atravesamos por fin “CASANOVA”: un pueblecillo parecido a LIGONDE, pero con un personal algo más maduro y sofisticado. Aunque claro, tienen un problemilla: la malsana tendencia a levantar parientas ajenas. Cuando en la plaza del pueblo lo han intentado con la mía, ha llegado de repente un extraño fenómeno atmosférico que sólo ocurre en su presencia: el “tornado de sopapo cuántico”. A 15 Km mas adelante todavía íbamos viendo lugareños de CASANOVA, colgando inconscientes de un alcornoque.

En cuanto al pueblo donde hemos entrado hoy, última etapa de nuestro tránsito hasta Santiago, tenía un nombre que sonaba algo así como “LAVACOCHES”.

La curiosidad de ésta exquisita población rural, es que sus habitantes son chicas de entre 17 y 23 años, sin más ropa que un escueto bikini, a las que les gusta juntarse en grupitos de hasta 4 para lanzarse sobre los vehículos aparcados y dejarlos como los chorros del oro tras horas de intensa frotación, remojo y enjabonamiento tanto del coche como de sí mismas, y que tienen cierto hábito de usar su propio cuerpo como esponja.

De adolescente sabía que un lugar así tenía que existir. Y ahora que estoy casado, mi mujer me dice que no, que no existe. O que si existe, está tan solo en mi imaginación. ¡Ay...! Mi imaginación es un bello lugar.


11 d’octubre, 2020

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #49).

Entrada 49

Hace unos días, un nuevo cartel llamó mi atención. Junto al margen de algunos ríos, señalaban el siguiente mensaje misterioso: “tramo libre sin muerte”. Me he indignado. ¿Cómo tramo sin muerte? Eso si que no lo había visto en la vida. ¿Como es posible que existan lugares en el mundo que estén exentos de la mayor de las certidumbres de la vida? ¡Eso no puede ser, hombre! ¿Y si resulta que necesitas cargarte a alguien urgentemente y estás en un “tramo libre sin muerte”? ¿Entonces qué? ¿Te chinchas? ¡Es injusto! ¿Y como puede hacer valer uno sus derechos ante otro tipo si no puede cargárselo para asegurarse de que no le pisotea? ¡Es lo peor que he oído en la vida! ¡Hasta ahí podíamos llegar!

En un movimiento reflejo, he sacado la Magnum para comprobar que, efectivamente aquél tramo estaba sin muerte. ¿Donde se meterán los peregrinos cuando los necesitas? He esperado. El cabrón se ha hecho esperar. Iba xino-xano, como si tuviera todo el tiempo del mundo para aguantar su lentitud.

La bala de la Magnum ha entrado en su cavidad torácica y ha salido por el otro lado con un gran salpicoteo de sangre y menudillos. El pavo ha seguido caminando a pesar del tiro. Efectivamente es un tramo sin muerte.

Pero quería una segunda opinión: me he puesto el pistolón en la sien y he apretado el gatillo. PUM.

Bueno, pues parece que definitivamente era un tramo sin muerte, ya que sigo aquí. De todas maneras nadie había dicho que fuera un tramo sin dolor. El dolor estaba ahí y era intenso. Y también lo era la pérdida de masa encefálica.

Sin embargo, debo reconocer que a medida que mi cerebro se iba colando por el agujero abierto por la bala, mi mente iba quedando en blanco: una sensación pacífica y placentera, la verdad. Preocupaciones, tensiones y otras miserias han ido escapando por el agujero junto con mi capacidad para hablar, pensar, leer y como no, escribir. Me temo, pues, que esto sea el fin del diario.



14 de maig, 2020

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #48).

Entrada 48
Un bestiajo que no estaba disfrutando el camino ha debido derrapar y se ha llevado por delante el km 61 del camino.
¿Será bruto el tipo? Porque los kilómetros están señalizados con un pilón de hormigón con una base de mas o menos 30 cm. Lo dicho: o era muy, muy brutete o el paisaje no lo disfrutaba nada, nada.
Ahora, el km 61 está por ahí tirado, a merced del primer vasco levantador de piedras que pase por allí y quiera llevárselo de recuerdo.



07 de març, 2020

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #47).

Dia 24.

Entrada 47.

Nos estamos acercando a nuestro destino. Parece que no se acaba de producir el ataque final, y yo tampoco encuentro una excusa plausible para eliminarla y que no sospechen nada los del seguro. Supongo que espera al final.  
A medida que nos acercamos, decidimos que podemos aflojar el ritmo, así podemos ir paseando con tranquilidad, viendo el paisaje y disfrutando de lo mejor que nos ofrece el viajecito: el camino mismo.
Es por eso que aún no hemos llegado, ¿vale? Otros hacen el camino con mas rapidez, si, pero son unos zopencos porque NO DISFRUTAN. Nosotros podríamos ir más rápido pero no queremos, ¿queda claro? Asi disfrutamos mas. ¿Vale? Y si, es verdad: estamos disfrutando MUCHO. Somos muy DISFRUTANTES.



20 d’octubre, 2019

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #46)


Dia 23.

Entrada 46.

Hoy, al salir, había otros peregrinos desayunando en el hotel. Hablaban de ésto y de lo otro, muy a la suya. Nosotros nos ocupábamos de nuestros asuntos, como Dios manda. Cuando se han marchado, no nos han dicho ni adios. Como si no estuviéramos. Tururú. Ella se lo ha tomado como una ofensa.
Pues nada, nos hemos levantado y hemos comenzado a caminar. Enseguida nos hemos situado detrás de las dos chicas, que tenían un parsimonioso caminar. Los tipos no estaban. Hemos imaginado que estarían por delante, pues su conversación dejaba claro que eran unos de esos "héroes del camino" capaces de hacer 70Km diarios a la pata coja.
Pues como nos habían caído mal desde el principio, hemos comenzado a despotricar de ellos alegremente, con desparpajo. Y en ésto que nos adelantan dos peregrinos. ¡Releches! ¡Eran ellos! Debían haberse rezagado visitando otro albergue.
Mientras pasaban junto a nosotros, nos hemos preguntado en silencio si nos habrían oido, mientras nos corría el sudor por la sien. Nada parecía indicarlo. Hemos empezado a respirar tranquilos.
Entonces he oído el familiar sonido de la anilla de una granada al ser arrancada con los dientes. El explosivo ha surgido de entre los dos caminantes, que no se han dignado ni a darse la vuelta, y ha caído a nuestros pies. La explosión ha diseminado nuestros cuerpos a diez metros a la redonda por un bucólico paraje gallego. Fin del diario.


04 de juny, 2019

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #45)


Entrada 45.

Los mosquitos son unos cabrones. Unos cabrones de mala especie, buenos para nada. Llevan picándome desde el inicio del viaje. Al principio sus picadas no representaron la más leve molestia, de manera que tuve una desacostumbradamente feliz convivencia con las picadas y los mosquitos que las provocaban. De repente, ésta mañana, todo cambió. Se me han inflado las picadas y me han comenzado a arder cosa mala. Mi cara parecía un mapa. Brazos y piernas estaban tan hinchados que más de uno me ha confundido con el increible Hulk. Aprovechando que ella tenía que ir a la revisión de los 150Km al hospital más cercano, la he acompañado a ver qué podían recetarme para las picadas. Yo, tonto de mí, creía que con una pomadita habría suficiente. Craso error.

El hospital estaba colapsado con las incontables urgencias. Me refiero a colapsado según los estándares gallegos, lo cual significa que hemos tenido que esperar en una sala vacía durante menos de un minuto, hasta que se ha abierto una puerta, ha salido el paciente anterior y una voz ha gritado: "el siguiente".
Ha sido en ese momento cuando un fragmento de mi psique me ha alertado de lo que iba a suceder a continuación. Y he caído en la cuenta de lo estúpido que había sido dejándome arrastrar al hospital sin sopesar siquiera esa posibilidad. Efectivamente. La doctora ha dicho "inyección" ¡Oh, no! ¡Si lo sabía! ¡Lo sabía! ¡¡Haber pillado muerte!!

Pues nada. He tenido que afrontar la circunstancia con energía, valor y toda la dignidad que me permitían mis posaderas descubiertas.


-¿Tienes alergia a algo? -me ha preguntado la enfermera.

¿Por qué me lo preguntaba? ¿Es que había posibilidad de provocarme un shock anafiláctico fatal?


-Esto tal vez duela un poco -ha añadido.

¿¿Pero qué cumbres del dolor iba a alcanzar para recibir tal advertencia por parte de una profesional entrenada para tratar de minimizar los impactos y tranquilizar a los atemorizados pacientes?? ¡Eso sólo podía resultar en una agonía indescriptible, peor que cuando aquellos elefantes me pisotearon por encima de los colchones de fakir!

La enfermera ha procedido al pinchazo cuando yo estaba casi a punto de neutralizarla con una patada voladora y salir huyendo por la ventana. Pero el pinchazo ha sido tan solo un poco molesto y en cuanto al dolor, lo habría sentido mayor al recibir el impacto de una pelota de ping-pong lanzada por un nonagenario. 

 



Mis picadas se han desinflado a la misma velocidad que la sangre abandonaba mi rostro y que el mundo entero se fugaba de mi campo de visión. Me he despertado tendido en la camilla con los pies en alto y la enfermera remojándome el rostro con amor y comprensión. Es una pena que me haya visto en mi momento de mayor vergüenza: tengo una imagen que mantener, de manera que iba a tener que matarla. Y me temo que también debía volar el hospital. No puede haber testigos.
Ahora, después de la masacre, ya estoy algo mejor de las picadas. Se ha rebajado la hinchazón. Lo malo es que el picor sigue. A falta de una solución mejor, ella me ha dado una cremita que podía ayudar a dicho problema, pues se ve que previene contra picores de indeterminada procedencia... en la zona vaginal.

Y así me encuentro ahora, poniéndome en la picadas de los putos mosquitos una cremita diseñada para aliviar los picores en el chocho.
Ésta mujer quiere hundirme antes de darme el golpe de gracia.

01 de maig, 2018

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #43. Eventualidades de los viajes 8ª y última parte).).

Décimo séptima: Mujeres. Los recesos vacacionales son proclives a otro tipo de problemáticas. Se diría que en temporada alta, las mujeres se vuelven locas: la propia decide que pasa de tí, mientras que las ajenas empiezan a mirarte de manera libidinosa y a hacerte propuestas deshonestas de folleteo desacomplejado.
Yo, para ganar tiempo he optado por la táctica del "si". A cada propuesta que me llegue, la acepto, y me pongo a satisfacer sin mas a la fémina en cuestión, porque si no, se acaban acumulando, formando ruidosos tumultos y así, amigos, no hay manera de salir a disfrutar de las pirámides.
Después, ya en el hotel, cuando tu mujer te pida el divorcio, yo te recomiendo continuar con la táctica del “si”. Cada cosa que te haga ella, la vas respondiendo afirmativamente una y otra vez, una y otra vez:
-¿Así que quieres el divorcio?
-Si.
-Ya. Lo que aquí pasa en realidad es que te estás viendo con otra, ¿verdad?
-Si.
-¡Ahá! ¡Si ya me lo olía! ¡Se trata de esa mosquita muerta del departamento comercial con sus contínuas idas y venidas a la máquina del Nespresso! ¡No, si ya me imaginaba que esos escotazos que me lleva siempre no eran fruto de la casualidad! ¡Todo forma parte del plan!
-Si.
-¡Pues que te jodan! ¡Esa tía es una burra, que se va a ir con el primero que le pase delante conduciendo una moto!
-Si.
-¡Ah, lo admites! ¡Admites que es una fresca, una desvergonzada y que se va con cualquiera!¡Pues,mira ahora ya es tarde para arrepentirse! ¡Claramente soy lo mejor a lo que podías aspirar en vida, y ahora he dejado de estar a tu alcance!
-Si.
-¡Y a decir verdad, no se qué vi en ti! ¡Eres un hijoputa sin escrúpulos! ¡Un inmaduro! ¡Un bruto sin seso! ¡Un pesimista patológico incapaz de hacer feliz a una mujer!
-Si.
-...
...y así hasta la saciedad. Si realmente te quiere, llegará un momento que te pedirá que no la abandones, y tu le responderás que si, cerrando un círculo vicioso tan aburrido como innecesario. Y si no te quiere... ¿De verdad pensabas pasar toda la vida junto a un ser tan despreciable? ¡Ten algo de orgullo, joder!

Décimo octava: aburrimiento supino. Oh si. Tarde o temprano lo experimentaréis. De repente, aquél monumento único en el mundo os parecerá que lo tenéis muy visto. O que os lo imaginábais mas grande. O no tan roto. Vuestra aventura puede transformarse en un incordio: todo el día sentados en un incómodo autocar, acompañados de montones de desconocidos para bajar y pasar tan solo 15 minutos de vuestra vida en un rincón del mundo, oyendo a un pavo largando sin pausa acerca de lo que vais a visitar si es que tiene el tiento de callarse antes de que pasen esos 15 minutos y ya toque volver al autocar.
Las vacaciones pueden volverse un agobio. De repente, ese monumento único en el mundo que tanto te emocionaba visitar, te parecerá insulso y mal cuidado. La playa paradisíaca te parecerá frustrantemente parecida a Castelldefels, la tribu de indígenas se te antojará una familia normal disfrazada con taparrabos. Nada te parecerá auténtico, lo mucho que te ha costado el viaje te vendrá a la cabeza una y otra vez, y pensarás que te habría valido mas la pena quedarte en territorio conocido.
No hay que desesperar. El aburrimiento viene y va. Hay que estar preparado para afrontarlo y tener esperanzas de que la novedad y la emoción pronto regresarán.
Yo he experimentado ese tipo de aburrimiento cuando huía de la tribu de los bodrongo: los pigmeos de rabo largo del interior de las selvas de Gambia, durante la celebración de las bodas de ámbar de su diosa principal Orotoba, en medio de una lluvia de fuego que solo se produce una vez cada 10000 años. La misma noche en que las criaturas de la selva se alzan sobre sus patas traseras y recuperan su capacidad para hablar con palabras humanas.
El tedio me mataba, y es que tanta persecución y tanto ritual eran para mi algo ya visto.


Bueno, pues creo que ya he hecho un resumen de todo lo malo que puede suceder y seguramente acabará sucediendo a lo largo del viaje. Retomo mi reflexión del principio: ¿Porqué ésta ansia por viajar? ¿A qué responde? ¿Qué nos impulsa ? Pues yo os lo diré: ¡No importa lo malo que sea ir de viaje, quedarse en casa es infinitamente peor! ¿Sabeis la de cosas que pueden ocurrir dentro de casa durante las vacaciones? Yo si. Las he contado. Podría escribir un libro con todas ellas. Pero eso es algo que dejaré para otro día.



21 de juliol, 2017

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #44. eventualidades de los viajes 7ª parte).

Décimo sexta: ataque de mega-monstruo radioactivo. Los bichos de tamaño desmesurado que surgen de no se sabe donde y lo comienzan a destruir todo sin razón alguna suelen ser otro de los contratiempos habituales que encontraremos en nuestras vacaciones.
Por fortuna, estos seres tienen unos hábitos bastante conocidos y cierta tendencia a repetirse una y otra vez.
Los mega-monstruos suelen ir hacia las grandes ciudades. Rara vez se ensañan con pequeñas localidades rurales o bonitos parajes de interés paisajístico.
Se les suele encontrar principalmente en el mar del japón y en alguna que otra ocasión se les ha visto atacando la ciudad de Nueva York.
Lo que nunca hay que hacer ante un mega-mosntruo es correr. ¿Para qué? Con cada paso él va a avanzar cientos de metros, así que tenlo claro: si te quiere atrapar, te atrapará. Aunque la verdad es que no quiere, te lo aseguro. ¿De qué iba a servir un tipo esmirriado como en un estómago donde caben varios camiones aparcados? Descuida, no le interesas. Ni te preocupes. Las armas tampoco le harán gran cosa, como descubrirás en cuanto llegue el ejército. De manera que guarda el bazooka. La munición no va barata.
El único punto débil conocido de los mega-monstruos es el amor.
Vereis: como no hay muchos de su especie precisamente, los mega-monstruos sufren una confusión sexual muy grande. De manera que juega bien tus cartas de seducción: atrae su mirada, enséñale una cacha, ponle ojitos tiernos... Y te aseguro que pronto tendrás una aventura de verano en mayúsculas. Algo verdaderamente digno de contarse. Eso si: prepara vaselina.

Décimo séptima: Mosquitos, fieras, caníbales. A lo largo de tus vacaciones muchas son las posibilidades que tienes de encontrar insectos, animales, personas, monstruos e incluso instituciones dispuestos a alimentarse de ti. Es muy normal y simplemente hay que tenerlo presente.
Lleva un buen repelente para cada especie de chupasangres: relec para los mosquitos, ajo para los vampiros, la cartilla del paro contra los bancos, tu magnum 45 contra las fieras de dientes grandes...
Aun así, a veces conseguirán atravesar tus defensas y picarte. Procura no darles la oportunidad de intentarlo de nuevo. Si el repelente no tuvo éxito, mata.


Una vez muerto el causante, hablemos de la picadura y su tratamiento. Hay muchas y muy variadas. En tu farmacia te explicarán cual es la más eficaz para la picadura de un abejorro, la constricción de una anaconda o la urticante sensación que deja el ver tu pulmón perforado por el cuerno de un rinoceronte blanco.


Yo, desde mi humilde experiencia, estoy en condiciones de recomendar SANTOGRIALCÍN-500. Un reactivo magnífico que se dosifica en un copa de madera y que es muy eficaz: en una ocasión una manada de cocodrilos se me llevaron una pierna, la mitad de mis tripas y un buen segmento de mi brazo derecho. Pues me arrastré hasta mi equipo, me administré el SANTOGRIALCÍN-500 y no vea, oiga. Un alivio inmediato. Me volvieron a crecer la pierna, el brazo y las tripas perdidas. Un remedio milagroso de verdad. Eso si, solo está al alcance de bolsillos muy pudientes y previa receta de un obispo. Para mi se ha convertido en el remedio ideal. No salga en casa sin él.


16 de març, 2017

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #43. eventualidades de los viajes 6ª parte).

Décimo cuarta: Portal dimensional. Con no mucha frecuencia, si bien más veces de lo que a uno le gustaría, se puede uno topar con un pliegue dimensional que le catapulte a un lugar totalmente distinto. Un mundo que ni siquiera se rija por las mismas leyes que el nuestro. El pliegue puede esconderse en cualquier lugar: en un túnel en el tren, en un armario en el ático de casa de tu abuela, en las oficinas de MEMORY CALL, en la entrada de la cueva del terror de un parque de atracciones... En el sitio mas inesperado te puedes encontrar catapultado a un mundo fantástico, lleno de seres extraños...
Pero no te preocupes, seguro que hay un tipejo bajito y medio calvo que te convierte en... qué se yo... un bárbaro, un arquero, un acrobata, un mago... ¿Quizá un caballero?

Cuando te encuentres en ésta situación, los planes vacacionales pueden llegar a cambiar bastante. La emoción de las vacaciones pasará a ser conseguir el billete de vuelta. Lo bueno es que, como el tiempo funciona de manera diferente en otros mundos, a tu regreso todo seguirá igual y podrás optar por continuar tus vacaciones con total normalidad... O hacer una suave reentrée antes de volver al trabajo.
 
Décimo quinta: especialidades repugnantes. Yo soy del parecer que en los lugares que visites, has de comer las especialidades locales, si bien es cierto que algunas de ellas pueden poner seriamente a prueba nuestra capacidad para potar.
No pocas veces me he visto en la tesitura de comer cosas extrañas a nuestra cocina. Me han ofrecido arañas, medusas, ciempies y hasta una vez, un rábano.
Ciertas culturas se toman como un insulto menospreciar sus manjares, por lo que yo recomiendo tragar lo que sea haciendo de tripas corazón, sin pestañear. Y, al acabar, sonreir. En según qué países, eructar como si trataras de tirar abajo una pared también ayuda.
Solo una vez fui absolutamente incapaz de comerme lo que me habían preparado con todo su amor. Sobre una masa de menudillos putrefactos habían puesto carcasas de escarabajo pelotero rellenas de puré de lombriz y chinches. La verdad es que como degustación se mostraba interesante, aunque he comido cosas peores. Pero fue entonces cuando le dieron el toque que dejó el plato por completo incomestible. Un pinche extrajo un bote de ketchup y sirvió un chorreón por encima de toda la bandeja. ¡¡¡PUAAAAAJ!!! ¡Odio el ketchup! ¡No puedo imaginar abominación más grande sobre la tierra!
Tuve que marcharme. Se sintieron profundamente ofendidos y me querían linchar. Pero en cuanto me cargué a su jefe y violé a tres de sus mujeres cambiaron de opinión. En lugar de lincharme por desagradecido, decidieron que lo mejor sería lincharme por asesino, violador, exhibicionista y pervertido.

04 de desembre, 2016

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #43) (eventualidades de los viajes, 5ªparte.

Décimo segunda: Conflictos armados. Amigos, en el tiempo que vivimos, si antes de viajar no nos informamos convenientemente de los conflictos, durmientes o despiertos, que sacuden el lugar a visitar, estaremos cometiendo una gran irresponsabilidad.
Afortunadamente, internet nos concede un acceso sencillo y actualizado de la realidad de cada zona. Allí tendremos que buscar toda la información disponible acerca del uniforme, armamento, mandos, ideología y táctica de cada bando.
Dentro de nuestro equipaje meteremos los uniformes correspondientes a cada uno de los bandos que vayamos a poder encontrar. Al llegar a la zona, nos pondremos en contacto con el primer grupo. Aconsejo efectuar algunos disparos a la facción contraria, para demostrar que estais efectivamente de su lado.
Lo complicado es el siguiente paso, que se tendrá que dar cuando vuestro itinerario marcado os obligue a entrar en territorio de la facción contraria. Hay que encontrar un momento para vestirse con el segundo set de uniforme y armamento y tratar de convencer a los luchadores del segundo grupo de que ahora estais con ellos. De nuevo, unos cuantos tiros hacia los que hasta un momento antes eran vuestros compañeros, debería ayudar.
De ésta manera deberíais ser capaces de ir de un lado al otro sin que una guerrilla estúpida os impida disfrutar de vuestro merecido e idílico viaje.
Intuyo la pregunta: ¿Y qué ocurre si os coge el grupo que no toca con el uniforme equivocado? ¡Pues que os harán prisioneros, claro! ¿Y qué? ¿Para qué estábais viajando en primer lugar? ¿No queríais aventuras, emociones y salir de la rutina? ¿No era ese el motivo de vuestras vacaciones? ¡Pues a disfrutar, leches!


Décimo tercera: Diarrea del viajero. Chavales... No importa lo que diga yo aquí. Ningún consejo que yo de, podrá salvaros cuando se aproxime el cruel retortijón.
Aparecerá cuando menos oportuno sea: cuando estéis hacinados en un vehículo tercermundista y mugriento, rodeado de lugareños; cuando el escusado más próximo se encuentre a 90 Km; cuando vuestro ojete irritado aún se encuentre dolorido del último apretón...
¡Entonces será cuando, a traición y con alevosía, se abrirán las compuertas del torrente marrón! ¡Y la tripa se inflará hasta proporciones nunca vistas! ¡Y provocará un agudo dolor que retumbará por tu interior desde el páncreas al duodeno! ¡Y tu vientre globificado destruirá el botón del pantalón y también el cinturón! ¡Y comenzará poco a poco a desinflarse! ¡Y las nalgas del destino se abrirán! ¡Y una riada de caca fluida manará de tus posaderas manchándolo todo a su paso! ¡Y los calzoncillos reventarán! ¡Y los pantalones se oscurecerán! ¡Y la mierda salpicará a todos los que se hallen detrás, sumiéndolos en el asombro, el asco y la indignidad! ¡Y recordarás que nunca debiste pedir ración doble en la cena de anoche! ¡Y sabrás que no debiste renunciar a traerte el FORTASEC! ¡Y caerás de rodillas, avergonzado, dolorido y pidiendo perdón! ¡Y en verdad sabrás que te tocó a ti, que nunca debiste desafiar las leyes de la buena digestión, y que por ello fuiste castigado por LA MALDICIÓN DE LA DIARREA DEL VIAJERO!

04 de juny, 2016

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #43) (eventualidades de los viajes 4ª parte).

Décima: terremotos, maremotos, huracanes o volcanes. No falla. Allí donde yo voy, siempre se presenta uno de estos inconvenientes del viaje que acaban alterando ese bello paisaje que tantas ganas tenías de fotografiar.
Los terremotos no son un gran obstáculo. Cualquiera que tenga un sobrino muy movido, sabrá de lo que hablo. Un terremoto de 7 en la escala de Richter equivale al berrinche que se lleva si en navidad olvidas regalarle la playstation “ultimate definitiva de verdad de la buena que si que si y si no que me muera aquí mismito” version.
Para los tsunamis, nada como una buena tabla de surf. La mayor ola es la única buena. Lo demás es de mariquitas.
Los volcanes pueden estar muy calientes, cierto, pero nada que no haya podido experimentar cualquiera que estuviera de servicio en el delta del Mekong en 1972, cuando la aviación llenaba la selva con napalm. Además, a la mayoría de los turistas os gusta poneros al sol para pasar calor como unos capullos, eh, pillines? Pues en ningún lugar va a hacer mas calor que bajo las cenizas de un volcan en erupción. De manera que no os pongais tiquismiquis, poneros mejor el bikini, preparad un cocktail de fantasía y a disfrutar! Eso si, procurad que el cocktail tenga sombrilla. La ceniza volcánica le deja un regusto horrible.
Décimo primera: Abducciones extraterrestres. Esta es la incidencia vacacional más impredecible de todas, si bien puedo asegurar que suele producirse cuando menos te lo esperas. O sea: procurad tener siempre en mente esta posibilidad. Si lo esperais, tal vez no se produzca.
En todo caso, cuando sí se produzca, os informo de como será: estareis en una carretera solitaria, de noche. En coche o sin él. La radio del coche, el motor o cualquier otro tipo de máquina se parará como por arte de magia. Luego aparecerá un misterioso foco de luz y tu, tus acompañantes y tu vehiculo experimentareis una sensación de ingravidez.
Lo primero que debeis hacer cuando esteis a bordo de la nave es preguntar la procedencia del invasor. Es muy importante saber con quien estais hablando y no perder ocasión para hacerle la pelota. Hay dos grandes grupos de extraterrestres: los cabezones y los repugnantes. La mayoría de los cabezones vereis que provienen de alfa-centauri. Es normal, ya que son vecinos nuestros.
Algunos otros proceden de la nebulosa shop'ernakuhn (o algo así). No debeis confundirlos. Es muy importante ya que se odian bastante. Por lo visto el alfa-centauri FC ganó la liga pasada con bastantes malas artes la pasada temporada y los shop'ernakuhn aún no se lo han perdonado.
Bien. Con el debido peloteo, tendríais que ser capaces de llevar la conversación al tema que mas les distrae. El futbol, por supuesto. Cuando hayais logrado crear la adecuada atmosfera de intimidad y compadreo, podreis convencerles de cualquier cosa. Vereis, aunque parezcan una civilización la mar de avanzada y tecnificada, tanto los cabezones como los repugnantes están constantemente buscando excusas para el escaqueo. Yo me libré de ellos convenciendoles de que la especie dominante del planeta tierra eran las sardinas en escabeche. De manera que despues de volver a juntar todos los pedazos de mi cuerpo que tenían ordenadamente diseminados en la mesa de exploración, me devolcieron a mi planeta sano y salvo. El único reucerdo que guardo de ellos es una especie de rubí brillante que me pusieron en el cogote, que brilla con luz propia y que a veces hace "pip".

03 de desembre, 2015

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #43) (eventualidades de los viajes 3ª parte).

 Octava: policías. Las más diversas razones suelen llevar a los agentes de “la ley” a tocar las pelotas al sufrido viajero. Igual les molesta que lleves un pasaporte que no te pertenece, como les da por registrarte la maleta y confiscarte esa marihuana de primera que tanto te costó, o te impiden cruzar el arco de seguridad llevando tu inocente machete, tu magnum o el Kalashnikov.

En ocasiones se pondrán algo menos quisquillosos si aflojas la mosca, aunque yo, la verdad, prefiero cogerlos por el pescuezo y meterlos dentro del aparato de rayos X, que como todo el mundo sabe, son radiactivos y te fríen el cerebro. Si lo haces con rapidez y disimulo, podrás pasar el control de seguridad sin que nadie se de cuenta.

Novena: accidentes. Amigos, los desastres aéreos, terrestres y marítimos ocurren. Es una gran verdad. Así que cuando alguien intente convenceros de que no tenéis nada que temer al subir a un vehículo, desconfiad: en realidad no os quiere, y espera que os muráis para quedarse con la herencia.

Yo de vosotros cogería a ese alguien, lo ataría y amordazaría, lo metería en un saco y lo tiraría en la cuneta. Algún sopapo extra nunca está de más.

La cuestión no es si va a producirse un accidente, sino cuando. Las leyes de la probabilidad y la estadística están ahí para usarlas. Si se conoce que un 0.001% de los vuelos se estrellan, entonces procurad estar dentro del 99.999% restante.

Cada vez que se produce un accidente, el contador de probabilidades vuelve a ponerse a 0. ¡Si coges el avión al día siguiente en que otro se la pegó, las probabilidades de que le pase algo a tu aparato serán casi nulas!

Entonces, todo se reduce a saber cuando se la va a pegar un avión, ¿no? Bueno, pues te daré una pista: no hay que esperar. Si no quieres sufrir un accidente, provoca uno tu mismo el día anterior.

27 de juliol, 2015

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #43) (eventualidades de los viajes 2ª parte).

Quinta: atracos a mano armada. Cuando los cacos pasan al siguiente nivel y van armados, lo primero que hago es repasar su arsenal en el catálogo de mi mente. Entonces yo saco el mío y empieza el tiroteo. No suele durar más de 20 minutos, pasados los cuales, si veo que los asaltantes llevaban algún elemento digno de figurar en mi colección, me lo agencio.

Sexta: secuestros. Son siempre un contratiempo que puede llegar a hacerte perder alguna conexión. Recuerda que un secuestrador siempre quiere dinero. Siempre hay que llevar un fajo de billetes o dos a mano para hacer el trámite lo más rápido posible. Para eso, tener contactos en el tráfico de drogas, de órganos, de armas o de pipas saladas, ayuda bastante. También el haberse fraguado una cierta reputación en dichos ambientillos.

Séptima: terroristas. Los reconocereis facilmente: uniformes militares, armamento como para conquistar un país pequeño, mucha mala leche y tendencia insana a destruirlo todo, incluyendo vehículos, personas, sus propios compañeros y, lo peor de todo: mi pasaporte.
Contra un ataque terrorista, lo que hay que hacer es no perder la calma. Nada hay que altere más a un terrorista como comprobar que sus acciones no consiguen su objetivo primordial: despertar el terror. Y entonces es cuando empiezan a cometer errores: en cuanto el uso de granadas, bombas, metralletas y subfusiles deja de tener efecto, entonces intentan razonar. Y ahí, seguro que les pillas.

27 de maig, 2015

Diario de Jack Murphy (el de la ley de Murphy) por el camino de Santiago (entrada #43) (1ª parte).

Entrada 43. 

¿Porqué nos gustará tanto viajar? Viajar es terrible. ¿Sabeis cuantas cosas pueden ocurrir durante un viaje? Yo sí. Las he contado. Es más: las he experimentado. Todas. Dejad que os cuente tan solo las más importantes:
La primera: el stress. Vas siempre con stress. Estás pendiente del reloj porque siempre hay un horario que cumplir, un tren que coger o un vuelo que perder.
Segunda: pérdida de equipaje. Esto quizá sea lo de menos. Yo viajo con varios seguros e intento no separarme de mis cosas. Y si todo falla, cojo al empleado del aeropuerto y le encañono con la magnum en el agujero derecho de la nariz. Os aseguro que el tipo suele volverse muy colaborativo.


Tercera: overbooking. Si no tienes prisa, esto puede convertirse más en una ventaja que en un inconveniente: te alojan en un hotel mejor, vuelas en primera, te dan dinero... Si tienes prisa, siempre se puede aplicar la misma solución que al problema anterior. También suele ir bien en este caso...

Cuarta: hurtos. No comprendo la extraña razón que impulsa a tantos amigos de lo ajeno a hacer de los turistas sus víctimas. Contra eso, nada como unos buenos reflejos de combate. Cualquiera que se aproxime a menos de un metro de mi espacio vital, sufre automáticamente una luxación traumática y terriblemente dolorosa que le deja el miembro inútil durante no menos de 48 horas.